The Napkin Tales

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Dejé de sentir dolor, estaba sentado en el piso...

Dejé de sentir dolor, estaba sentado en el piso...

Música: Jóhann Jóhannsson - Flight From The City

Dejé de sentir dolor, estaba sentado en el piso con las piernas entumidas y el cuerpo hundido en tinta roja. La sangre coloreaba el suelo como el sol pinta el mar en una tarde. La última bala que había impactado mi pierna provenía de un francotirador a unos seiscientos metros, todavía alcanzaba a ver el reflejo de su mira apuntando hacia mí; tiré una oración al horizonte rogando a mi verdugo que me dejara morir en paz.


Saqué mi libreta lentamente, escuché un estallido, apreté los parpados, pensé en la bala que me traspasaría el pecho, pero no llegó… era un misil que impactaba un edificio a unos metros.


Al parecer mi sufrimiento y mi enemigo se estrechaban la mano concediéndome unos minutos más de vida.


Abrí la libreta, exploré las páginas con la mano temblando y decidí delinear una última plegaria, un último grito de vida antes de que la muerte sofocara mi música:


“Flaca, me alegra que me recuerdes en un recuerdo, no en una imagen pálida al ver mi cuerpo muerto y mutilado; tú me conociste mejor, con más vida, con más color. No me queda mucho tiempo, ni mucho que escribir; te escribo lo único que sé que nunca fue mentira: Que te quiero. Y que te voy a extrañar’. La siguiente frase culparía al tiempo,’ es que siempre triunfa el tiempo’, pero no quiero escribirla, no quiero culpar al tiempo cuando fui yo quien decidió dejarte para defender un ideal. Una guerra que hoy entiendo, una guerra sin sentido… Si tan solo me vieras aquí tirado, goteando la vida, diluyéndome mientras le buscó el motivo a esta vida que se agota.


Eras la clase de mujer que provoca guerras, pero a veces, no hay que ir a la guerra para luchar por lo que uno quiere. Lo aprendí tarde, aprendí tarde que tal vez el verdadero amor es un simple: ‘no me dejes aquí sola’. Pero yo no entendí tu amor y por eso no me quedé contigo.
Ahora me quedó aquí. Solo. Muriendo… sin ti.”


La pluma cayó. Se escuchó una bala cruzar su pecho.

Something called a hug...

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