The Napkin Tales

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Nuevo post todos los martes.

Memorias de Taleb

Memorias de Taleb

Léela escuchando: "Max Richter - The Vel d'Hiv"

Parte 1

Con los ojos llenos de sangre intentó ver algo. Giró la cabeza y pudo ver a un hombre de camisa blanca alejándose. Movió el brazo y sintió una punzada enfriarle el cuerpo entero. Quiso mover las piernas, pero no obtuvo respuesta. Hizo un esfuerzo más por levantarse, pero solo consiguió que el dolor de sus huesos lo llevara a desmayarse. Sus manos ensangrentadas golpearon el concreto frío del suelo.
Una patada en las costillas lo despertó. Seis botas negras y afiladas le movían el cuerpo.
“Hey, levantese” dijo uno de los policías.
“¿Es usted Taleb?” preguntó el otro leyendo.
El corazón de Taleb se detuvo en seco.
“Muévanlo. Es tan solo un borracho.” dijo el comandante.
Taleb sintió los brazos fornidos levantarlo a la fuerza. Lo escoltaron unos metros y lo empujaron fuera del callejón. Las rodillas se le tambalearon y azotó una vez más contra el suelo. Los policías rieron y le arrojaron una cartera y un celular. Una vez más sus parpados se cerraron.
El sol brillaba quemándole la nuca, Taleb movió sus manos que habían recuperado la fuerza y logró sentarse. Miró sus manos. Estaban limpias.
La gente caminaba a su alrededor esquivándolo, no lo miraban como si fuera alguien invisible.
El celular sonó. Era un número desconocido.
“Hola” dijo dudando.
“¿Taleb?” preguntó una voz femenina “Estás vivo”.
“¿Quién habla?” insistió Taleb mientras se levantaba.
“¿Tienes la clave?” preguntó la mujer.
La cabeza de Taleb daba vueltas, el esfuerzo lo había mareado, recogió la cartera y la metió en la bolsa del pantalón.
“No sé de que ha…” antes de terminar la frase sintió dentro de su bolsa una servilleta. La sacó, la extendió y vio una serie de letras y números.
“Aquí la tengo” contestó en un intento de aclarar su mundo.
La mujer no contestó y colgó el teléfono...

Parte 2

Taleb respiró aire, una bocanada que le debía de saber a oxígeno pero tan solo le supo a preocupación.


Una tripa en su estómago se retorció, camino dos calles y dobló en la esquina. Con cada paso que daba tenía la sensación de que alguien lo seguía. Intentó ignorar el pensamiento y se concentró en ordenar algo de comer en el puesto de la calle. Una pequeña camioneta plateada con una parrilla integrada en su interior. Las brasas ardientes cocinaban pedazos de carne y calentaban el pan. Un olor desagradable llenaba la calle.

Taleb ordenó un plato, dio dos mordiscos al pan con carne, y de pronto sintió un metal frío en el cuello.
"Levántate Taleb".
El rostro tieso de un hombre en traje se reflejaba en el metal del puesto de comida.
"Entrega la clave y toda tu vida volverá a la normalidad"
Taleb sintió gotas de sudor formarse debajo de sus axilas.
"Anda!" Gritó el hombre empujando el cañón contra la nuca desnuda de Taleb.
La gente miraba la escena sin mostrar emociones, como si fuera la escena de dos amigos platicando.
"La tengo en la bolsa". Taleb metió la mano y sintió la servilleta. No valía la pena arriesgar su vida por un simple papel. Sacó la mano con la servilleta arrugada y cuando se disponía a entregarlo, un pensamiento le traspasó el alma. Sin poderlo pensar dos veces lanzó el papel hecho bola a las brasas de la parrilla.
El hombre intentó atrapar el papel en el aire con la mano que le quedaba libre. Todo pasó en cámara lenta.
Taleb aprovechó la distracción y corrió a todo pulmón entre la gente. El papel se desintegró en un solo segundo mientras el hombre gritaba en agonía.

Las calles estaban llenas de personas que caminaban mirando sus celulares. Taleb esquivó a varios y empujó a otros cuantos. Se escondió entre dos edificios que formaban una calle angosta y recuperó el aire. Miró sus manos vacias. ¿Qué significaban esas letras y números? ¿Por qué era tan importante esa clave? Y sobre todo, no entendía el por qué sentía dentro de su cuerpo una adrenalina sobrenatural por proteger ese insignificante papel. Los cuestionamientos se encasillaban sin llegar a una respuesta, parecía como si en su mente se hubieran formado barricadas entre las memorias. Sin embargo un recuerdo permanecía intacto, habia logrado memorizar a la perfección el contenido de la servilleta. 

Taleb suspiró y sintió algo frío tocarle la nuca.

Los músculos se le tensaron y los hombros se le encogieron, pero esta vez no era una pistola lo que lo tocaba...

 Era una mano.

....

Parte 3

La mano era delicada, con unos dedos largos y delgados como si su propietaria fuera una pianista.

Taleb giró la cabeza lentamente y vio por primera vez a la mujer que le tomaba la nuca.

"Tranquilo. Sígueme."

Dijo la mujer con una voz profunda y serena.

Se movía con ligereza, vestía una túnica naranja que la cubría hasta los tobillos. De su cuello colgaba un collar de piedras verdes.

Taleb la estudió de pies a cabeza.

Era hermosa a su propia manera. Sus facciones no eran finas ni toscas, tenían un balance perfecto. Sus ojos se movian a gran velocidad, eran grises y llenos de vida. Su cuerpo era una mezcla de todas las razas del mundo, tenía un brillo dorado en la piel como si todos los días regresara de la palya.

"Becca" dijo la mujer extendiendo la mano. "Parece que no me recuerdas".

Taleb le dio la mano y pudo sentir el calor de su piel. En su pecho sintió un ligero cosquilleo.

"No tenemos mucho tiempo. Sígueme." dijo Becca.

A Taleb le vibraron las manos pero decidió seguirla.

Andaron por unos minutos hasta llegar a un parque, lo cruzaron y se toparon con un barrio repleto de bares y comercios. Entraron a un restaurante italiano, llegaron hasta la cocina y abrieron una puerta metálica.

"Entra" ordenó Becca.

Taleb sentía sus manos sudar. ¿Qué era todo esto? ¿Y sí Becca había sido enviada por el hombre de blanco? Las dudas se le acumulaban en la garganta, pero no le quedaba nada más que hacer.  Entró y se encontró con una pequeña salita con una hamaca, una cocineta y una televisión con el canal de noticias encendido. En el centro de todo había una mesa y dos sillas que parecían estar hechas de plástico derretido.

Becca hizo una seña y Taleb se sentó frente a ella.

"Pregunta" dijo Becca, "Debes estar muy confundido".

"¿Qu..Qué hago aquí?” la voz de Taleb se cortaba. “¿Qué es el código? ¿Quién era el hombre que me seguía?"

"Espera, tómalo con calma. Tu mente está intentando recuperarse". Becca se levantó y preparó un poco de té. "Continúa hablando… Necesito entender que tanto de tu memoria borraron".

 

Parte 4

Taleb se aferró a la silla al escuchar esa respuesta.

"Tranquilo… Poco a poco iras recuperando la memoria." Dijo Becca con una voz cálida.

Taleb sintió un poco de alivio en el mareo de sensaciones que le traspasaban el cuerpo, relajó los hombros y respiró tratando de ordenar sus ideas.

"¿Qué es lo último que recuerdas?" Preguntó Becca.

"Estaba en el suelo afuera de algo que parecía un prostíbulo, tenía sangre en las manos, pero cuando desperté..."

"¿No tenías sangre?"

"Exacto, desapareció."

"Hmm, interesante. ¿Y recuerdas que hacías ayer?"

"Me quedé en casa con mi esposa."

Becca se acercó con las dos tazas de té, las dejó en la mesa y posó una mano sobre el hombro de Taleb.

“Ayer no estabas en tu casa” dijo Becca mirándolo con ternura.

“¿De qué hablas? Recuerdo haber ido al trabajo y hablar con mi esposa” contestó enojado Taleb.

“Bebe un poco de té” insistió Becca.

“Creo que esto no es buena idea” dijo Taleb levantándose de golpe.

Becca suspiró y dejó que diera unos pasos hacia la salida.

“Tú esposa murió hace diez años.”

Taleb se quedó quieto mirando hacia la puerta, su espalda ancha se adelgazó en un segundo.

Parte 5 - será publicada el sábado 22. 

 

La historia de los dos valientes…

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Me duraste una nota y yo esperaba una canción

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