The Napkin Tales

Encuentra una historia en cada fotografía. Todos las fotos son originales al igual que las historias.

Nuevo post todos los martes.

Llorar

Llorar

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Léela escuchando: “Greg Maroney - Snowbound”

—¿Cuándo fue la última vez que lloraste?—le pregunté.
—Hoy, antes de escribir esto.
Se acomodó el pelo y dijo:
“No sé, odio los domingos. Y odio estar acompañada y sentirme sola, y luego vi unas fotos viejas y vi una donde se ve toda una ciudad pobre y atrás un templo hecho de oro, vi tanto contraste, tanta injusticia que me dieron ganas de hacer algo y no supe por dónde empezar. Y tenía la música sonando en el fondo. Solo sonaba el piano, pero ese maldito piano, esas notas son como si las teclas las tocaran las lágrimas que caen del cielo que llora.
Y no importa que tanto me esfuerzo hay cosas que no cambian. Que no importa que tanto intente evadir el dolor… la vida siempre me duele.
Y entonces me dieron ganas de llorar otra vez, de esas ganas estúpidas de cambiar el mundo entero y darte cuenta que no puedes. Y lloré, ahí sola en mi cuarto escuchando música. Lloré porque la música era hermosa y yo jamás podría hacer algo tan bello. Y lloré porque en el maldito libro que estoy leyendo el autor me dijo que somos dioses y gusanos: dioses porque podemos crear arte pero en unos años seremos comida para gusanos.... como podemos ser tanto y tan poco a la vez. Y lloré, y viví, y fue una linda mañana. Llena de lágrimas, pero fue una linda mañana.
Y luego recordé a una tipa que guardaba sus lágrimas en frasquitos y tenía un mueble repleto de sus lágrimas ordenados por día. Y entonces había una botella grande, llena de lágrimas, era una botella como de dos litros que resaltaba en medio de todos los frasquitos; y cuando le preguntabas te decía que ese día se había muerto su mamá y que había llorado mucho.  Y yo llegue a mi casa pensando que a mí no me había tocado sufrir tanto y que eso era injusto, ¿no me podían repartir un poquito de lo que sufría aquella gente?
¿Te imaginas de qué color serían las nubes si nunca pudiera llover? Pues yo era así, era una nube morada que guardaba todo lo que sentía. Y antes no lloraba, pero ahora lloro por todo.
Y al final empapé mi almohada porque hace un rato que no lloraba, y lloraba solo de pensar que si yo quisiera tener una colección de mis lágrimas, tendría que rentar un estadio y en vez de frascos… tendría garrafones.


Esta es de mis fotos favoritas, particularmente me gusta el contraste entre la pobreza y un templo bañado en oro. Creo que esa tensión es la que hace que la foto sea provocativa.

Arena

Arena

Aurelio Ascencio

Aurelio Ascencio