Léela escuchando: "Max Richter - I will not forget you"
Convertimos el amor de actos a palabras, de palabras a pensamientos, de pensamientos a memorias; y esas memorias se marchitaron hasta volverse viejos recuerdos. Los guardé por un tiempo; junto a las palabras que dijiste, el viaje que nunca hicimos y el silencio que dejaste.
Ahora me doy cuenta de lo que eras, de porque tenías todos esos tonos brillantes y también obscuros, porque eras frío y calor, miedo y amor, dolor y placer. Es que eras un maldito arcoíris, que necesitaba de lluvia y luz, de nube y sol, y sobre todo, porque no existe un arcoíris que dure la vida entera… o se mete el sol o se acaba la tormenta.
Nieve
Léela escuchando: "Jóhann Jóhansson - A pile of dust
Te quise hasta donde pude, hasta donde me dejaste, hasta el muro de tu corazón.
Te miré desde lejos, desde afuera; como quien toma una foto de una hermosa fachada y tiene que dar un paso hacia atrás para que toda su belleza entre en el cuadro. Me alejé.
Me alejé con la parte de ti que me tocaba, la porción de ti que me prestaste y hoy tengo que devolver, como quien encuentra su película preferida y no tener opción a compra. Porque nunca te tuve completa, porque siempre fuiste… compartida.
Y es verdad que el amor nunca se divide en partes iguales, como cuando tratas de partir un dulce y siempre a alguien le toca de más, pues yo era ese al que siempre le tocaba el pedazo más pequeño de ti. Tal vez así tenía que ser, puede ser que el amor sea eso… puede ser que algunos simplemente nos toque querer a medias.
Solo te pido que si hoy preguntan por mí, les cuentes todo. Les digas que te quise de la única forma que se puede querer a un pedazo de nieve, que por más que lo cuides… se termina derritiendo.
A ti.
Léela escuchando: "Ólafur Arnalds - Particles"
A ti.
A ti, la escritora de historias perfectas, la poeta de los silencios, la que me enseñó a leer miradas y a interpretar gestos… a traducir una media sonrisa en una palabra.
A ti, la que redactó la novela perfecta pero le arrancó el final. La que borró el capítulo donde regresaba… donde yo la recuperaba.
A ti, la que me mandó a vivir a una cabaña alejado de todo. La que tachó el rol de mi personaje, la que de protagonista me mandó a secundario.
A ti, la que no me leyó el guion que llevaba en las manos, la que pudiendo cambiar el final no lo hizo… A la que le dio miedo. A la que se le olvidó disfrutar la trama… por pensar en el final.
A ti.
La que me enseñó a querer de la forma más dura. De lejos y con independencia, como se quiere a un gato
que lo llamas… y no viene.
Una foto vacía...
Léela escuchando: "Ólafur Arnalds - pú ert sólin"
Ese fue el final, la última foto que tomó y el último instante que vivió en aquella casa.
Soltó el aire mientras cerraba la puerta de madera, escuchó el rechinar de los pernos oxidados y recordó cuanto odiaba ese sonido agudo, pero al mismo tiempo sintió una especie de melancolía, en sus adentros sabía que en escasas horas extrañaría todo lo que esa casa le recordaba. Entre las vagas memorias escondidas dentro de la pequeña morada resaltaba una en especial; una despedida no planeada, un desenlace que no figuraba entre tanta felicidad, un día en el que tuvo que dejar ir a la persona que más quería. Aquellas imágenes fueron bloqueadas por tantos momentos hermosos-aunque efímeros- que vivieron juntos. Y juntos habían creado también una tradición, un ritual en donde él le tomaba una foto con la vista a la ciudad, cada año, siempre en la misma fecha: 25 de enero, día de su cumpleaños. Pero hoy ella no aparecía, su silueta no adornaba los techos, ni su sonrisa iluminaba la ciudad. Aun así tomó la instantánea, miro el horizonte y por primera vez notó cada una de las pequeñas casas, tantas historias, tantas personas, tantos amores y tantas lágrimas. Residentes y turistas, mismos paisajes pero diferentes ojos. Sonrisas y miedos, ilusiones y frustraciones. ¿Cómo era posible que tantas cosas pasaran en un mismo lugar.
Bajo la cámara y los ojos se le llenaron de sentimientos.
-¿Quiere que le tome una foto?- preguntó una mujer que iba pasando.
Y así, una nueva tradición nació. Una foto de él en cada lugar que le recordara a ella y una foto vacía… cada 25 de Enero
Por siempre...
Léela escuchando: "Ólafur Arnalds - Tomorrow's Song"
Le tengo la siguiente propuesta, una recomendación honesta, una proposición humilde sobre una frase que le propongo dejemos de usar mientras nos sigamos frecuentando, estas dos palabras que unidas crean la expresión: "POR SIEMPRE".
Dos palabras que dichas por usted, serían el peor juramento que a un humano se le pueda hacer. Una promesa destinada a no cumplirse. Una mentira piadosa que esconde la verdad dolorosa: porque usted no va a estar a mi lado por toda la vida pero aun me invita a que le crea. No sea así, no sea así, se lo pido por favor.
Un "te quiero por siempre" un "te voy a amar por siempre", o el peor de todos: "vamos a estar juntos POR SIEMPRE"; mejor prometa menos, hágame juramentos que se puedan cumplir, un: "hoy te quiero mucho" que no esconde la posibilidad de que mañana se nos acabe el amor y tengamos que sacar una hipoteca que después no podamos pagar.
Invíteme menos a lo eterno y a los siglos de los siglos, mejor probemos más momentos juntos, instantes en la playa, abrazos en el mar, café por la mañana; y ya mañana vamos viendo que hay para mañana.
No se asuste, no es que no crea en lo nuestro, pero prefiero estrellas fugaces que cielos nublados. Prefiero el amor que arde que el que solo calienta, prefiero uno de sus besos a diario que vivir esperando un amor... por siempre.
Te escribo para olvidar...
Léela Escuchando: "Ilan Eshkeri - Speech"
Este es el epílogo de nuestro amor, el final, la conclusión de todo. La breve historia de algo que estuvo y ya no está. El momento del que advierten los sabios y poetas, las canciones románticas y los quince de febrero, el instante justo en el que al “nosotros” se le marchita el “nos” y solo queda el “otros”.
Ya me habías dicho que no creías en los finales felices, que no hay amor que no duela porque sin dolor no hay amor, que todos estamos un poco rotos y un poco solos… Hoy es ese día, el día en el que nos quedamos un poco más rotos y mucho más solos.
No queda más que sentir como ya no te siento, como hace un poco más frío entre los dedos de mis manos, como ya no hay ganas de cazar las ilusiones de nuestro futuro.
Así nos iremos perdiendo uno del otro, tú te convertirás en un verso de un poema olvidado y yo seré ese renglón subrayado en un libro enterrado en un cajón.
Dicen que duele más cuando un músculo se desgarra que cuando un hueso se fractura, tal vez es por eso que un corazón roto duele tanto, tal vez es por eso que nos lastimamos tanto. Fuimos un amor a destiempo, un tren con retraso, una estrella fugaz que nadie vio en el cielo.
Algunas personas escriben para recordar, hoy yo solo te escribo… para olvidar.
Arena de la más fina...
Que te digo flaca, hay días que prefiero morirme, a pensar que algún día me puedas olvidar. Es en serio, hay personas con miedo a la muerte, yo solo le tengo miedo a que me olvides; a que un día te levantes y no te acuerdes lo que fuimos, a que el recuerdo de un momento se esfume, como ese de la mirada que duro una mañana entera, tú acostada, con tus ojos grandes y las ganas de sonreír cuando se colaba un rayito de luz que te daba en los ojos, fui feliz ahí, por un segundo, solo con verte… De eso te hablo, siento el amor frágil, como si fuera de esas copas mal hechas que cuando das un brindis se rompen; como si fuéramos un cuento que solo vive en la memoria…
Bienvenido al pueblo del olvido, donde Santa Claus, los reyes magos y nuestro amor lloran sus penas; porque en ese lugar se deja de existir cuando se deja de creer.
No sé, tal vez solo estamos destinados a ser arena, a que poco a poco cada ola nos vaya haciendo más delgados -arena más fina- hasta que llegue ese día… el día en que me olvides.
Something called a hug...
Música: Max Richter - Love and Imagination
-So please go ahead. Tell me about humans. I don't have much time left- he said.
She took as many oxygen as she could, looked at him, and with the sunset in front of her she said:
"Humans. We are our countries, our cities, our relationships, everything tied together. Simple self centered creatures, cousins of the apes, floating in a distant rock in a cold and dark universe. Yet, we are complex individuals, with an endless folded universe in our thoughts, infinite possibilities with every passing second in our lives. Slaves of our own inventions, victims of our own systems, chasing our own perceptions, running out of 'time'.
Owners of a fragile life, living together in cities but alone in our insides. Craving for affection, and connections, but afraid of our own emotions.
We are stupid wars and endless rat races, inequality, racism and discrimination. We sometimes lose perception of the big picture, of who we are together and what we can achieve; at the same time we forget the small details, how beautiful coincidence of chance and luck that we still are alive.
We are a smile, a laugh that produce more laughter, we are a glance between two strangers soon to be lovers, we are a soft kiss, a night out with friends, a nice chat watching the sunset. We are sex, romance, mystery, death, passion, sadness, proud and fear. We are flaws and mistakes, achievements and moments of joy.
I can not describe you what it feels to be human, but I can tell you one thing:
Being alive... is amazing." - she said with sparkling eyes.
He stood up ready to leave forever and she hold him for a second.
-Open your arms. This is what we call... a hug.
Dejé de sentir dolor, estaba sentado en el piso...
Música: Jóhann Jóhannsson - Flight From The City
Dejé de sentir dolor, estaba sentado en el piso con las piernas entumidas y el cuerpo hundido en tinta roja. La sangre coloreaba el suelo como el sol pinta el mar en una tarde. La última bala que había impactado mi pierna provenía de un francotirador a unos seiscientos metros, todavía alcanzaba a ver el reflejo de su mira apuntando hacia mí; tiré una oración al horizonte rogando a mi verdugo que me dejara morir en paz.
Saqué mi libreta lentamente, escuché un estallido, apreté los parpados, pensé en la bala que me traspasaría el pecho, pero no llegó… era un misil que impactaba un edificio a unos metros.
Al parecer mi sufrimiento y mi enemigo se estrechaban la mano concediéndome unos minutos más de vida.
Abrí la libreta, exploré las páginas con la mano temblando y decidí delinear una última plegaria, un último grito de vida antes de que la muerte sofocara mi música:
“Flaca, me alegra que me recuerdes en un recuerdo, no en una imagen pálida al ver mi cuerpo muerto y mutilado; tú me conociste mejor, con más vida, con más color. No me queda mucho tiempo, ni mucho que escribir; te escribo lo único que sé que nunca fue mentira: Que te quiero. Y que te voy a extrañar’. La siguiente frase culparía al tiempo,’ es que siempre triunfa el tiempo’, pero no quiero escribirla, no quiero culpar al tiempo cuando fui yo quien decidió dejarte para defender un ideal. Una guerra que hoy entiendo, una guerra sin sentido… Si tan solo me vieras aquí tirado, goteando la vida, diluyéndome mientras le buscó el motivo a esta vida que se agota.
Eras la clase de mujer que provoca guerras, pero a veces, no hay que ir a la guerra para luchar por lo que uno quiere. Lo aprendí tarde, aprendí tarde que tal vez el verdadero amor es un simple: ‘no me dejes aquí sola’. Pero yo no entendí tu amor y por eso no me quedé contigo.
Ahora me quedó aquí. Solo. Muriendo… sin ti.”
La pluma cayó. Se escuchó una bala cruzar su pecho.
La historia de Miss Pei
-¿Qué es la felicidad?- repitió ella...
Música: James Spiteri - Hope